Un reactor biológico es esencialmente un tanque gigante que utiliza microorganismos (como bacterias) para «comer» y descomponer la contaminación.
Su función principal es limpiar el agua sucia (aguas residuales) transformando la materia orgánica y otros contaminantes en sustancias inofensivas, como agua limpia, gases y lodos estables.
Reactor Biológico para el Tratamiento de Aguas Residuales
El reactor biológico (o biorreactor) es el componente central en una planta de tratamiento de aguas residuales. Está diseñado para albergar y optimizar la actividad de una población de microorganismos cuya misión es la limpieza del agua.

Alta Eficacia: Eliminan eficientemente materia orgánica y nutrientes clave (nitrógeno y fósforo).
Sostenibilidad: Minimizan el uso de químicos y son una opción ambientalmente responsable.
Rentabilidad: Son relativamente económicos de operar y mantener.
Manejo de Residuos: Producen menos lodos que otros métodos, simplificando su disposición.
Versatilidad: Se adaptan a diversos tamaños y caudales de plantas de tratamiento.
Funcionamiento de un Reactor Biológico
El funcionamiento de un reactor biológico en el tratamiento de aguas residuales se basa en el uso de microorganismos para degradar y eliminar los contaminantes del agua.

Para garantizar un tratamiento efectivo, los reactores biológicos deben proporcionar las condiciones adecuadas para el crecimiento y la actividad de los microorganismos. Estas condiciones incluyen:
Nutrientes: Los microorganismos requieren nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y oligoelementos para su crecimiento.
Oxígeno: La mayoría de los microorganismos utilizados en el tratamiento de aguas residuales son aerobios, lo que significa que requieren oxígeno para degradar la materia orgánica. La aireación del reactor es crucial para mantener el suministro de oxígeno disuelto.
pH: Los microorganismos tienen un rango de pH óptimo para su actividad. El pH del reactor debe mantenerse dentro de este rango para garantizar un tratamiento eficiente.
Tiempo de retención hidráulico (TRH): El TRH es el tiempo que tarda el agua residual en pasar por el reactor. Un TRH adecuado es esencial para que los microorganismos tengan suficiente tiempo para degradar los contaminantes.
Tipos de Reactores Biológicos
Existen diferentes tipos de reactores biológicos que se clasifican según su diseño y modo de operación. Algunos de los tipos más comunes según el estado de la biomasa son los siguientes:
Biomasa en Suspensión (Crecimiento en Flóculos):
Los microorganismos flotan en el líquido como pequeñas partículas:
- Lodos Activados Convencionales: El sistema más tradicional. Requiere un tanque de aireación y un clarificador separado.
- Reactores Biológicos Secuenciales (SBR): Un solo tanque donde la aireación, sedimentación y decantación ocurren en ciclos temporales.
- Reactor Anaeróbico de Manto de Lodos de Flujo Ascendente (UASB): Utiliza lodos granulares de alta densidad por donde fluye el agua hacia arriba.
Biomasa Adherida (Biopelícula o Biofilm):
Los microorganismos crecen fijos a un material de soporte:
Reactores de Biopelícula de Lecho Móvil (MBBR): Pequeños soportes plásticos («biocarriers») se mantienen en movimiento dentro del reactor, proporcionando una gran área para que crezca la biomasa.
Filtros Percoladores / Lechos Fijos: El agua pasa o gotea sobre un medio fijo (relleno) cubierto de biopelícula.
Sistemas Híbridos o Avanzados:
Biorreactor de Membrana (MBR): Combina el tratamiento biológico de lodos activados con un sistema de filtración por membranas. Esto permite obtener agua de muy alta calidad y operar con una mayor concentración de biomasa.
En resumen, podemos decir que el reactor biológico es el motor central en el tratamiento de aguas residuales. Esencialmente, es un sistema diseñado para crear el hogar perfecto para millones de microorganismos (principalmente bacterias).
¿Su Misión? Limpiar el agua.
Los microorganismos actúan como «trabajadores» que consumen la contaminación del agua (materia orgánica, nitrógeno y fósforo), transformándola en sustancias inofensivas.

